Fondo de la cueva Wonderwerk R. Yates/Divulgación Investigadores encontraron nuevas evidencias de que los homininos podrían haber llevado fuego al interior de la Cueva Wonderwerk, en Sudáfrica, entre 1,07 millones y 1,79 millones de años atrás.
Si la interpretación es correcta, el hallazgo ampliaría en cientos de miles de años la cronología de uno de los registros más antiguos conocidos del uso del fuego asociado a ancestros humanos. El estudio, publicado este lunes (1º) en la revista científica PLOS One, analizó fósiles encontrados en capas profundas de la cueva e identificó señales repetidas de combustión en depósitos atribuidos al inicio del Achelense, período marcado por el surgimiento de las primeras herramientas de piedra más elaboradas. Los autores argumentan que los resultados indican episodios recurrentes de quema asociados a la presencia de homininos, probablemente representantes del Homo erectus. Sin embargo, especialistas que no participaron en la investigación afirman que aún faltan evidencias directas para confirmar que los incendios fueron provocados o controlados por los ancestros humanos. ❓Homininos x homínidos - Los científicos usan el término homininos para designar a los seres humanos y a sus ancestros evolutivos más cercanos.
En cambio, homínidos es una categoría más amplia, que incluye también a chimpancés, gorilas y orangutanes. Ahora en g1 ¿Qué cambia en relación con lo que ya se sabía? La Cueva Wonderwerk ya ocupaba un lugar central en las investigaciones sobre el origen del uso del fuego. 🔥 Dominio del fuego - A pesar de la importancia del fuego para la evolución humana, aún no hay consenso sobre cuándo los ancestros humanos comenzaron a utilizarlo de forma regular. La mayoría de los investigadores concuerda en que evidencias robustas de uso recurrente del fuego aparecen hace cerca de 1 millón de años, incluyendo hallazgos en la propia Cueva Wonderwerk, en Sudáfrica.
Por otro lado, la capacidad de producir fuego deliberadamente —y no solo aprovechar llamas originadas por incendios naturales— probablemente surgió mucho más tarde y sigue siendo uno de los temas más debatidos de la paleoantropología. En 2012, otro estudio encontró en el llamado Estrato 10 de la Cueva Wonderwerk, datado de hace cerca de 1 millón de años, un conjunto considerado robusto de evidencias de fuego: huesos quemados, herramientas de piedra alteradas por el calor, sedimentos quemados y cenizas preservadas en el lugar. La nueva investigación identificó señales de combustión también en el Estrato 11, una capa más antigua, datada entre 1,79 millones y 1,07 millones de años. Según los autores, esto sugiere que los homininos ya utilizaban fuego en la cueva mucho antes de lo que indicaban las evidencias más aceptadas hasta ahora. Uno de los principales argumentos del equipo es la ubicación de los materiales quemados. Los fósiles fueron encontrados en áreas que quedaban a unos 30 metros hacia el interior de la cueva cuando fueron depositados, lo que reduce la probabilidad de que incendios naturales hayan alcanzado el lugar por casualidad. Además, las señales de combustión aparecen en diferentes capas arqueológicas, separadas por decenas de miles de años, lo que sugiere episodios repetidos de fuego. Cómo llegaron los investigadores a esta conclusión Uno de los desafíos de los estudios sobre el fuego en la prehistoria es distinguir materiales realmente quemados de fósiles alterados por procesos naturales a lo largo del tiempo. Tradicionalmente, los investigadores observan cambios de color en huesos y sedimentos.
El problema es que los depósitos minerales pueden oscurecer los fósiles e imitar los efectos de la carbonización, mientras que alteraciones químicas posteriores pueden producir tonos claros similares a los observados en materiales sometidos a altas temperaturas. Para sortear esta limitación, el equipo desarrolló un método basado en la luminiscencia de los huesos. Los investigadores iluminaron los fósiles con luz azul y los observaron a través de filtros especiales. Los huesos quemados emitían una luminiscencia rojiza característica, mientras que los no quemados no presentaban la misma respuesta. Los resultados fueron comparados con análisis por espectroscopia de infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR), una de las técnicas más utilizadas para identificar alteraciones térmicas en materiales arqueológicos.
Según los autores, hubo una fuerte concordancia entre ambos métodos. La técnica también fue probada en fósiles de un sitio arqueológico en España y en huesos modernos quemados experimentalmente. Especialistas ven avance metodológico, pero piden cautela Para Juan Manuel Jiménez Arenas, investigador de la Universidad de Granada que no participó en el estudio, la principal contribución del trabajo es justamente la nueva metodología. Según él, el protocolo basado en luminiscencia representa un avance importante para identificar huesos quemados en contextos arqueológicos muy antiguos. "El impacto metodológico del artículo es incuestionable", afirmó. Por otro lado, Arenas considera que aún existen dudas sobre el origen de los incendios identificados en la cueva. En la evaluación del investigador, los resultados muestran que hubo fuego en el lugar, pero no demuestran directamente que los homininos hayan sido responsables de su producción o utilización. Él observa que la hipótesis presentada por los autores es que los ancestros humanos habrían llevado al interior de la cueva fuego obtenido a partir de incendios naturales ocurridos en el ambiente externo. "Para un cambio tan importante en la interpretación de la prehistoria, serían deseables evidencias directas más contundentes", evaluó. Una evaluación similar fue hecha por Aitor Burguet-Coca, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA), especializado en arqueología del fuego. Según él, el estudio ofrece una hipótesis relevante para comprender los primeros usos oportunistas del fuego, pero evidencias indirectas como estas suelen generar debate en la comunidad científica. "Será necesario esperar por nuevos resultados que permitan identificar este uso del fuego mediante abordajes más directos", afirmó. Fuego, pero no necesariamente cocción Los autores destacan que el fuego desempeñó un papel central en la evolución humana al proporcionar calor, protección contra depredadores y ampliar el tiempo disponible para actividades después de la puesta del sol. A lo largo de la evolución, el dominio del fuego también estuvo asociado a la cocción de alimentos, al aumento de la eficiencia energética de la dieta y, posiblemente, al desarrollo cerebral. Sin embargo, los investigadores resaltan que la Cueva Wonderwerk no presenta evidencias de cocción. La interpretación propuesta por el estudio es más modesta: la de que los homininos del inicio del Achelense pueden haber transportado fuego obtenido en incendios naturales al interior de la cueva y haberlo utilizado de forma recurrente. Si es confirmada por futuras investigaciones, el descubrimiento ayudaría a aproximar el origen del uso del fuego a otro hito importante de la evolución humana: el surgimiento de las primeras tecnologías achelenses, asociadas al Homo erectus.







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